Días Póstumos

Saymor: alocución.
Primero el texto, luego lo que hay que decir cubriendo los espacios o vacíos entre lo que es posible hablar y callar. Entonces soltamos unos gritos insignificantes primero y luego regulamos lo insignificante amplificándolo, resignificándolo. Esa experiencia es un mecanismo inmediato e ineficaz, para los problemas generales.

Primero el texto, luego lo que hay que decir cubriendo los espacios o vacíos entre lo que es posible hablar y callar. Entonces soltamos unos gritos insignificantes primero y luego regulamos lo insignificante amplificándolo, resignificándolo. Esa experiencia es un mecanismo inmediato e ineficaz, para los problemas generales.

Saymor- Imputación o indignación
Nos involucramos sin razones en lugares inadecuados para asegurarnos una perpetuidad impropia e inaccesible, inventamos lazos que no funcionan y los cubrimos con la cáscara sensible de lo ingenuo, nos exponemos a nosotros mismos siendo que no lo soportamos, nos agrupamos como islas para recuperar terreno sin poder siquiera descomponernos individualmente como última medida, miramos hacia atrás para modelar la solvencia inmediata y dialogamos con nosotros mismos para ser espías benignos de nuestra conciencia, mientras nos marcan los pasos las instituciones que nos inventamos para silenciarnos. Eso enfrentamos. Allí estamos los días de semana, contabilizando el tiempo como si sobrara, reteniendo los instintos para luego dejarlos en el parque un rato. Aprendemos a soltar la mano porque existe el después, que acecha. Nos empujaron, miserables, yo quiero detenerme. Volvemos a probar la misma fórmula, seguros de que resultará, es patético vernos actuar, es una gracia. Finalmente hay resignación y pérdida.

Saymor- Imputación o indignación

Nos involucramos sin razones en lugares inadecuados para asegurarnos una perpetuidad impropia e inaccesible, inventamos lazos que no funcionan y los cubrimos con la cáscara sensible de lo ingenuo, nos exponemos a nosotros mismos siendo que no lo soportamos, nos agrupamos como islas para recuperar terreno sin poder siquiera descomponernos individualmente como última medida, miramos hacia atrás para modelar la solvencia inmediata y dialogamos con nosotros mismos para ser espías benignos de nuestra conciencia, mientras nos marcan los pasos las instituciones que nos inventamos para silenciarnos. Eso enfrentamos. Allí estamos los días de semana, contabilizando el tiempo como si sobrara, reteniendo los instintos para luego dejarlos en el parque un rato. Aprendemos a soltar la mano porque existe el después, que acecha. Nos empujaron, miserables, yo quiero detenerme. Volvemos a probar la misma fórmula, seguros de que resultará, es patético vernos actuar, es una gracia. Finalmente hay resignación y pérdida.

El mensajero
¡Arrojen sal sobre mis ojos! Defequen sobre mi voluntad. Tomen pis de mono, confronten sus genitales, que suba el esperma y baje el rocío en los campos de concentración urbanos. No descansen un segundo, tomen sol en horas laborales, duerman siestas, sólo la pereza del espíritu contempla. Contagien al resto las enfermedades que atestiguan un pasado dionisíaco en millones de sus células, no dejen de pensar en la muerte un segundo, vayan coman y piensen que están declinándo la balanza, solo con eso encontraran un aliado. No luchen, arrástrense pero jamás pidan perdón, pierdan la conciencia, pero jamás pidan ayuda. Olviden su pasado, pero nunca lo pierdan, sean verdaderos y desgraciados, contaminen su ética, destruyan los juicios ajenos, no teman un segundo, y si temen ajusticien a otros, jamás a sí mismos, y si lo hacen, y deben hacerlo, sólo con la propia educación mortal. Seamos justos, no hagamos otra cosa que provocar el cambio, para luego extrañarlo.  Respondan con ensimismamiento cualquier negativa. Luego explotar mucho más adentro.Lo que otro no quiere, funciona como verdad absoluta, la soledad es nuestro único enemigo, sabemos que nos existe, nos vive a menos, nos tira hacia el pasado, luchamos entonces, nos gana, siembre nos caga, y cuando nos está soltando una rotunda y vertiginosos bienvenida, desenvolvemos un definitivo fondo de vino. Puro. Eso nos hace cagar negro. Eso está bien, estamos solos y el color del papel higiénico nos opaca. Hoy es miércoles, pero todos los días nos pertenecen, porque parece que sólo los fines de semana nos imitan, eso es un error perceptivo. No degustes tu angustia, sólo abrirle la puerta como a un invitado, mirala desde un tercero. Una vez sobre lo mismo, y otra vez sobre lo mismo, sufrimos infinitamente. No tiene muchas vueltas, porque siempre son las mismas. Hace veinte años que la vida entrega lo mismo en proporciones cada vez más desequilibradas: felicidad a costa de un dolor infinito, embriaguez a costa de resacas subatómicas y lucidez a costa del aburrimiento.

El mensajero

¡Arrojen sal sobre mis ojos! Defequen sobre mi voluntad. Tomen pis de mono, confronten sus genitales, que suba el esperma y baje el rocío en los campos de concentración urbanos. No descansen un segundo, tomen sol en horas laborales, duerman siestas, sólo la pereza del espíritu contempla. Contagien al resto las enfermedades que atestiguan un pasado dionisíaco en millones de sus células, no dejen de pensar en la muerte un segundo, vayan coman y piensen que están declinándo la balanza, solo con eso encontraran un aliado.
No luchen, arrástrense pero jamás pidan perdón, pierdan la conciencia, pero jamás pidan ayuda. Olviden su pasado, pero nunca lo pierdan, sean verdaderos y desgraciados, contaminen su ética, destruyan los juicios ajenos, no teman un segundo, y si temen ajusticien a otros, jamás a sí mismos, y si lo hacen, y deben hacerlo, sólo con la propia educación mortal.
Seamos justos, no hagamos otra cosa que provocar el cambio, para luego extrañarlo.  Respondan con ensimismamiento cualquier negativa. Luego explotar mucho más adentro.
Lo que otro no quiere, funciona como verdad absoluta, la soledad es nuestro único enemigo, sabemos que nos existe, nos vive a menos, nos tira hacia el pasado, luchamos entonces, nos gana, siembre nos caga, y cuando nos está soltando una rotunda y vertiginosos bienvenida, desenvolvemos un definitivo fondo de vino. Puro. Eso nos hace cagar negro. Eso está bien, estamos solos y el color del papel higiénico nos opaca.
Hoy es miércoles, pero todos los días nos pertenecen, porque parece que sólo los fines de semana nos imitan, eso es un error perceptivo. No degustes tu angustia, sólo abrirle la puerta como a un invitado, mirala desde un tercero. Una vez sobre lo mismo, y otra vez sobre lo mismo, sufrimos infinitamente. No tiene muchas vueltas, porque siempre son las mismas. Hace veinte años que la vida entrega lo mismo en proporciones cada vez más desequilibradas: felicidad a costa de un dolor infinito, embriaguez a costa de resacas subatómicas y lucidez a costa del aburrimiento.

Día infernal 16/05/2012, letras escritas en un papel premonitorio que, mirando a través de una ventana la fuga inevitable, deslizó una imagen futura abriéndole el paso a las sinapsis incompletas, hoy, completas. El juego de los signos mal interpretados, la historia contada desde el final, porque no hay otra historia posible. El final es el que construye el principio, sin límites inevitables no hay apóstoles, religión, voluntad, cogito, Dasein. Nos dispararon, corremos al encuentro, no hay otra. La foto la sacaron hace rato, nos queda la fe en la nada, y la agonía al morir. Los problemas inevitables son los que perturban, los demás, justifican los días.   

Día infernal 16/05/2012, letras escritas en un papel premonitorio que, mirando a través de una ventana la fuga inevitable, deslizó una imagen futura abriéndole el paso a las sinapsis incompletas, hoy, completas. El juego de los signos mal interpretados, la historia contada desde el final, porque no hay otra historia posible. El final es el que construye el principio, sin límites inevitables no hay apóstoles, religión, voluntad, cogito, Dasein. Nos dispararon, corremos al encuentro, no hay otra. La foto la sacaron hace rato, nos queda la fe en la nada, y la agonía al morir. Los problemas inevitables son los que perturban, los demás, justifican los días.   


Saymor: desaparición de las noches. Insomnio: los ojos y el luto.

La noche resulta del reposo mental, no de movimientos corpusculares. Duermo sin intervalos los días, despierto en las vibraciones del sueño reparador. No hay vehículo posible, entre ambos mundos.

Saymor: desaparición de las noches. Insomnio: los ojos y el luto.

La noche resulta del reposo mental, no de movimientos corpusculares. Duermo sin intervalos los días, despierto en las vibraciones del sueño reparador. No hay vehículo posible, entre ambos mundos.

En Saymor.

Este lugar desconocido es el mismo de siempre, pero algo lo convierte en un desierto neuronal. Las paredes no limitan el exterior, la luz esconde los objetos, los marcos de las puertas son cada vez más pequeños y sin embargo, sigo habitando en él. Este lugar rara vez es abandonado, no queda una habitación reconocible, entonces, duermo en la cocina, despierto en el baño. Todo da lo mismo.

En Saymor.

Este lugar desconocido es el mismo de siempre, pero algo lo convierte en un desierto neuronal. Las paredes no limitan el exterior, la luz esconde los objetos, los marcos de las puertas son cada vez más pequeños y sin embargo, sigo habitando en él. Este lugar rara vez es abandonado, no queda una habitación reconocible, entonces, duermo en la cocina, despierto en el baño. Todo da lo mismo.

Nivel 01De una primera configuración estructural, idéntica a sí misma, surgen grupos de orden. Los grupos son ininteligibles, sus infinitas posibilidades hacen imposible su reconocimiento. Al moverse, agitarse y enfrentarse se despliegan, simulan formas que son idénticas al núcleo madre. Eso, y jamás surge otra cosa.

Nivel 01
De una primera configuración estructural, idéntica a sí misma, surgen grupos de orden. Los grupos son ininteligibles, sus infinitas posibilidades hacen imposible su reconocimiento. Al moverse, agitarse y enfrentarse se despliegan, simulan formas que son idénticas al núcleo madre. Eso, y jamás surge otra cosa.

Natación.

Natación.

EL PECADO.

Saymor: La acumulación de experiencias es una fragilidad, el recorrido es un tipo de desencanto para todas las bellezas. Los factores afectivos debilitan el goce y el buen juicio, la aflicción es el aniquilamiento, lo doloroso es sustituido por lo definitivo.  El amor propio es fuente de seguridad, las pérdidas filiales fueron desviadas para que simplemente carezcan de luto, aunque en algunos casos el retorno es transitorio. Cuanto mayor es el desprendimiento en Saymor, las castas se hacen más fuertes y los procesos sociales son más eficaces. Soportar la vida administrando el sentimiento, desplegando  y confesando ante ningún Dios las motivaciones, es fruto de la sencillez en Saymor. Enterrar los objetos con un deseo violento, o asediarlos con efectos de daño permanente que obliguen a evadirlos inconscientemente, es una solución.  La muerte de quienes han ofendido, es gustosa en Saymor, decisiva para suprimir juicios adversos.  “Nuestra humanidad está latente, nunca estable, y al estar en permanente cambio, somos la consecuencia del devenir histórico, del que nadie conoce antropología alguna”, reconoce un auspiciante de la interrupción pre-natal.  Planear la desmesura es una falta grave, una desmitificación. No es posible hacer cuentas de las intensidades sensibles en perspectivas extinguibles, de fisura mediante, con la experiencia del dolor por la falta de motivos de carácter infinito.  El parricidio es entendido como el origen del juicio, de la justa medida.  Aún así, nadie puede mantener alejada de la reflexión la muerte.
Freud lo explica en “Totem y Tabu´” …Ante el cadáver del enemigo vencido, el hombre primordial debió de saborear su triunfo, sin encontrar estímulo alguno a meditar sobre el enigma de la vida y la muerte. Lo que dio su primer impulso a la investigación humana no fue el enigma intelectual, ni tampoco cualquier muerte, sino el conflicto sentimental  emergente a la muerte de seres amados, y , sin embargo, también extraños y odiados. De este conflicto sentimental fue del que nació la Psicología. El hombre no podía ya mantener alejada de sí la muerte, puesto que la había experimentado en el dolor de sus muertos; pero no quería tampoco reconocerla, ya que le era imposible imaginarse muerto. Llegó, pues, a una transacción: admitió la muerte también para sí, pero le negó la significación de su aniquilamiento de la vida, cosa para la cual le habían faltado motivos a la muerte del enemigo. Ante el cadáver de la persona amada, el hombre primordial inventó los espíritus, y a su sentimiento de culpabilidad por la satisfacción que se mezclaba a su duelo hizo que estos espíritus primigenios fueran perversos demonios, a los cuales había que temer. Las transformaciones que la muerte acarrea le sugirieron la disociación del individuo en el cuerpo y a una o varias almas, y de este modo su ruta mental siguió una trayectoria paralela al proceso de desintegración que la muerte inicia, el recuerdo perdurable de los muertos fue la base de la suposición de otras existencias y dio al hombre la idea de una supervivencia después de la aparente muerte…

EL PECADO.

Saymor:
La acumulación de experiencias es una fragilidad, el recorrido es un tipo de desencanto para todas las bellezas. Los factores afectivos debilitan el goce y el buen juicio, la aflicción es el aniquilamiento, lo doloroso es sustituido por lo definitivo.  El amor propio es fuente de seguridad, las pérdidas filiales fueron desviadas para que simplemente carezcan de luto, aunque en algunos casos el retorno es transitorio. Cuanto mayor es el desprendimiento en Saymor, las castas se hacen más fuertes y los procesos sociales son más eficaces. Soportar la vida administrando el sentimiento, desplegando  y confesando ante ningún Dios las motivaciones, es fruto de la sencillez en Saymor. Enterrar los objetos con un deseo violento, o asediarlos con efectos de daño permanente que obliguen a evadirlos inconscientemente, es una solución.  La muerte de quienes han ofendido, es gustosa en Saymor, decisiva para suprimir juicios adversos.  “Nuestra humanidad está latente, nunca estable, y al estar en permanente cambio, somos la consecuencia del devenir histórico, del que nadie conoce antropología alguna”, reconoce un auspiciante de la interrupción pre-natal.  Planear la desmesura es una falta grave, una desmitificación. No es posible hacer cuentas de las intensidades sensibles en perspectivas extinguibles, de fisura mediante, con la experiencia del dolor por la falta de motivos de carácter infinito.
El parricidio es entendido como el origen del juicio, de la justa medida.  Aún así, nadie puede mantener alejada de la reflexión la muerte.

Freud lo explica en “Totem y Tabu´”

…Ante el cadáver del enemigo vencido, el hombre primordial debió de saborear su triunfo, sin encontrar estímulo alguno a meditar sobre el enigma de la vida y la muerte. Lo que dio su primer impulso a la investigación humana no fue el enigma intelectual, ni tampoco cualquier muerte, sino el conflicto sentimental  emergente a la muerte de seres amados, y , sin embargo, también extraños y odiados. De este conflicto sentimental fue del que nació la Psicología. El hombre no podía ya mantener alejada de sí la muerte, puesto que la había experimentado en el dolor de sus muertos; pero no quería tampoco reconocerla, ya que le era imposible imaginarse muerto. Llegó, pues, a una transacción: admitió la muerte también para sí, pero le negó la significación de su aniquilamiento de la vida, cosa para la cual le habían faltado motivos a la muerte del enemigo. Ante el cadáver de la persona amada, el hombre primordial inventó los espíritus, y a su sentimiento de culpabilidad por la satisfacción que se mezclaba a su duelo hizo que estos espíritus primigenios fueran perversos demonios, a los cuales había que temer. Las transformaciones que la muerte acarrea le sugirieron la disociación del individuo en el cuerpo y a una o varias almas, y de este modo su ruta mental siguió una trayectoria paralela al proceso de desintegración que la muerte inicia, el recuerdo perdurable de los muertos fue la base de la suposición de otras existencias y dio al hombre la idea de una supervivencia después de la aparente muerte…

Diálogos encontrados. Saymor.
-¿Cuál de todas las falsedades del mundo prefiere admitir?
-Que si ésta es mi invensión, y ella mi invensión, no se pierde.

Diálogos encontrados. Saymor.

-¿Cuál de todas las falsedades del mundo prefiere admitir?

-Que si ésta es mi invensión, y ella mi invensión, no se pierde.